Lo que el huésped está preguntando en realidad
Cómo llego. Qué veo desde la cama. A cuánto queda el agua, en pasos más que en metros. Si la piscina tiene sol a la tarde. Si el camino hasta la puerta es camino o es huella. Cada galería de fotos contesta una de estas por casualidad; un recorrido corto las contesta todas a propósito.
El video que sirve
Corto, sin música obligatoria y con un recorrido real: la llegada, los ambientes en el orden en que se caminan, la salida al mar. Lo que no sirve es el montaje de dos minutos con el dron girando sobre el techo: queda lindo y no le dice nada al huésped.
No hace falta una producción. Un vuelo de dron y un recorrido con el celular estabilizado alcanzan, siempre que el recorrido tenga sentido.
El scroll como forma de caminar
Cuando el film avanza con el scroll, el que marca el ritmo es el visitante: frena donde le importa, vuelve atrás, mira de nuevo. Además resuelve el problema más viejo del video en la web, que es que nadie le da play.
En Trullo del Moro y Villa Santina toda la llegada es un solo vuelo continuo que avanza con el scroll, y cada ambiente tiene su recorrido.
Que no pese una tonelada
Una web linda que tarda cinco segundos no vende: el visitante ya se fue. La velocidad es parte del presupuesto de fotografía, no un detalle técnico del final.
- Imágenes en webp, en el tamaño que cada pantalla necesita de verdad.
- Un cuadro de portada primero y el video recién cuando entra en pantalla.
- Frames en vez de un video pesado cuando el film tiene que seguir al scroll.
- Medir en el celular con datos móviles, no con la conexión de la oficina.
Lo que podés saltear
La música que arranca sola, el texto sobre el texto, el video de stock de una playa que no es la tuya y el tour 360º que nadie gira. Si no contesta alguna de las preguntas de la primera sección, es decoración.
Cómo se organiza una sesión de dos horas
La mayoría de los lugares se cubren en dos horas, no en un día, si la lista está escrita antes. Elegí la hora en que la luz cae del lado que importa, caminá el recorrido una vez sin cámara y recién entonces filmá: la llegada, cada ambiente desde la puerta, las vistas desde donde uno se sienta de verdad, y dos o tres detalles que son de esta casa y de ninguna otra.
- Escribí la lista de tomas antes, con el recorrido en orden.
- El exterior en la última hora de luz; el interior con las luces prendidas.
- Camas hechas y mesadas despejadas: lo que entra en el cuadro es lo que estás vendiendo.
- Guardá los archivos originales: el próximo rediseño arranca de ahí.
